Para una familia que vive cerca de un río, la advertencia sobre El Niño tiene un significado concreto: saber si el agua puede llegar a su casa, cómo proteger a sus hijos y dónde encontrar ayuda. Los informes científicos permiten anticipar condiciones que favorecen las lluvias; convertir ese conocimiento en protección depende de decisiones y acciones en cada territorio.
Esta nota parte de la información científica compartida a través del Grupo Clima y ENSO, espacio que nos acerca a investigadores y documentos de primera mano para comprender la evolución del fenómeno. El crédito por ese trabajo de divulgación acompaña la autoría de cada reporte: las observaciones y los pronósticos aquí citados pertenecen a las instituciones que los elaboraron.
Lo que está observando la ciencia
El documento que motivó esta revisión es el boletín de seguimiento ENOS número 216 del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia, IDEAM, publicado el 21 de septiembre de 2026 y elaborado por Julieta Serna Cuenca, del Grupo de Climatología y Agrometeorología. Su análisis ayuda a entender el comportamiento del Pacífico, pero sus mapas de lluvias sobre tierra corresponden a Colombia. Para abordar Ecuador es necesario acudir al seguimiento nacional y a las perspectivas regionales.

El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño, ERFEN, informó el 17 de septiembre que el calentamiento seguía fortaleciéndose. Registró aproximadamente 4,5 °C por encima del promedio de referencia en la región Niño 1+2, próxima a Ecuador y Perú. Esa cifra expresa una diferencia respecto de lo habitual: no es la temperatura total del agua ni una medición idéntica en todas las playas. El índice ecuatoriano IEFEN se mantenía activo.
El reporte también recoge la advertencia del Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca, IPIAP: si continúa el calentamiento, podría disminuir la disponibilidad de peces pelágicos pequeños. Otros recursos, como el camarón marino y el dorado, podrían encontrar condiciones favorables. Son perspectivas sujetas a la evolución del océano y de las poblaciones pesqueras, no pérdidas ni beneficios garantizados.
El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño, CIIFEN, con sede en Ecuador, prevé en su boletín de septiembre lluvias superiores a lo habitual en la Costa para octubre–diciembre de 2026. Para la Amazonía ecuatoriana, la perspectiva es de precipitaciones inferiores a lo normal. El centro utiliza, entre otras fuentes, datos de NOAA y modelos del sistema norteamericano NMME y del centro europeo ECMWF. Estos escenarios orientan la preparación regional; no señalan el día en que lloverá ni qué vivienda se inundará.
Desde Estados Unidos, el Centro de Predicción Climática de NOAA estimó el 10 de septiembre una probabilidad superior al 90 % de un evento muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026–2027. Esa probabilidad describe la intensidad del fenómeno en el Pacífico: no significa que una familia ecuatoriana tenga un 90 % de probabilidad de sufrir una inundación.

Coca Codo Sinclair, una de las centrales hidroeléctricas de Ecuador. Aunque se registran lluvias, el reporte del 2 de octubre de 2026 muestra niveles inferiores a las cotas máximas indicadas en los embalses Río Grande, La Esperanza y Poza Honda. Foto: CELEC, publicada por BBC News Mundo.
Qué significa la alerta y quién debe responder
El portal oficial Alertas Ecuador registra como vigente la alerta roja nacional declarada el 29 de agosto de 2026. La declaratoria sirve para activar protocolos y medidas de preparación. No significa que todos los lugares estén inundados ni constituye, por sí sola, una orden de evacuación para toda la población.
La información técnica y la respuesta tienen funciones distintas y complementarias. INAMHI vigila las condiciones meteorológicas e hidrológicas; INOCAR aporta el seguimiento oceánico; ERFEN reúne las evaluaciones científicas. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos coordina la gestión nacional, mientras prefecturas, municipios y comités de operaciones de emergencia, COE, organizan las medidas en sus territorios.
Guayas: recursos anunciados y zonas prioritarias
La Prefectura del Guayas informó el 17 de septiembre una inversión de 52,77 millones de dólares para preparación, respuesta y recuperación. Identificó doce cantones con riesgo muy alto: Jujan, Balao, Colimes, Daule, Guayaquil, Milagro, Naranjal, Salitre, Samborondón, Yaguachi, Santa Lucía y Simón Bolívar.
El balance institucional incluye atención progresiva a requerimientos de prevención, intervención en 275 kilómetros de cauces, mantenimiento de albarradas y coordinación para habilitar y equipar 32 alojamientos temporales. Estas cifras describen el alcance comunicado por la Prefectura; no deben presentarse como prueba de que todas las obras están terminadas o todos los alojamientos disponibles.
En Guayaquil, la Alcaldía reportó el 25 de agosto planes activados, 25 alojamientos temporales y preparación comunitaria mediante Segura EP y el COE cantonal. También informó proyectos de drenaje de EMAPAG en sectores como Montebello, Villa Bonita, Mapasingue Oeste, Alborada, Sauces y Samanes. Para los habitantes, el siguiente dato indispensable es conocer cuáles instalaciones pueden utilizar, su ubicación y cómo llegar en una emergencia.
Santa Elena: prevención en cauces
En Santa Elena, el medio local Nico Península informó el 24 de septiembre sobre trabajos de la Prefectura en el río La Pesca, sector Zapotal, orientados a encauzar el agua y proteger la vía E40 frente a posibles lluvias intensas.
La intervención ofrece una referencia concreta de prevención en territorio. Sin embargo, la información citada procede de una publicación periodística local; no permite establecer por sí sola el avance de todas las obras provinciales ni la cobertura de protección para las comunidades.
Las respuestas en otras provincias del Litoral
En Manabí, la Prefectura informó el 15 de septiembre que mantenía activo el COE provincial y coordinaba la preparación con los 22 municipios. Reportó 36 de 46 intervenciones en puntos críticos ejecutadas, equivalentes a un avance aproximado del 78 %. Es un balance institucional fechado, que permite identificar tareas cumplidas y pendientes según la propia entidad.

En Los Ríos, la Prefectura comunicó el 2 de septiembre la disponibilidad de 90 máquinas y trabajos de limpieza y desazolve en el río La Unión, en La Puntilla, parroquia La Unión del cantón Babahoyo, además de mantenimiento en bases de puentes.
En Esmeraldas, el Gobierno Provincial informó el 10 de septiembre de una sesión del COE para coordinar medidas relacionadas con drenajes, vías y áreas vulnerables. La publicación documenta coordinación preventiva, pero no ofrece un balance detallado de obras concluidas.
En El Oro, Noticias al Día reportó el 2 de septiembre que el COE provincial dispuso actualizar planes, limpiar drenajes y preparar alojamientos y recursos. Al tratarse de una fuente periodística secundaria, se recoge como información sobre disposiciones anunciadas, no como verificación de su ejecución.
La protección debe llegar a casa
Para una familia, prepararse empieza por conocer si vive en una zona expuesta y consultar al municipio sobre rutas de evacuación y alojamientos habilitados. Conviene acordar un punto de encuentro, preparar documentos protegidos del agua, medicinas y contactos, y organizar ayuda para quienes tienen dificultades para movilizarse. Ante una emergencia, la línea nacional es el 9-1-1. Los avisos deben consultarse en los canales oficiales de Gestión de Riesgos, INAMHI, INOCAR y las autoridades locales.
La preparación de las familias necesita respaldo institucional. Saber cómo actuar requiere información comprensible, rutas seguras y lugares que puedan recibir a quienes deban abandonar sus viviendas. Los balances de obras y las reuniones de coordinación adquieren valor para la comunidad cuando se traducen en servicios disponibles y respuestas oportunas.
A las autoridades de Santa Elena: la prevención debe llegar a cada familia
Esta necesidad, compartida por las provincias del Litoral, merece especial atención en Santa Elena. La información reunida para esta nota todavía no permite establecer el alcance de la protección disponible en sus tres cantones. Por eso, desde El Costanero hacemos un llamado a las alcaldías de Santa Elena, La Libertad y Salinas, y a la Prefectura provincial, para que presenten un balance actualizado de las medidas frente a El Niño: qué intervenciones están terminadas, cuáles permanecen pendientes, qué presupuesto se ha ejecutado y cuándo serán atendidos los sectores más expuestos.
Ese balance debe acompañarse de información que cada barrio y comuna pueda utilizar: ubicación y capacidad de los alojamientos habilitados, rutas de evacuación ante inundaciones, canales de alerta y responsables de asistencia. También debe explicar cómo se ayudará a las personas con discapacidad, adultos mayores y otras personas que necesitan apoyo para movilizarse. Los simulacros con participación comunitaria permitirían comprobar esa preparación, identificar dificultades y corregirlas.
El conocimiento científico ofrece una oportunidad para anticiparse. Corresponde a las autoridades convertirlo en protección concreta y mostrar sus resultados; a este medio, dar seguimiento y acercar esa información a la ciudadanía.
Para las familias, la prevención se vuelve concreta cuando conocen una ruta segura, un lugar donde refugiarse y a quién acudir por ayuda. Hacer que esa información llegue a cada barrio y comuna, y que el apoyo esté disponible cuando se necesite, es una tarea que las autoridades deben resolver antes de la emergencia.