InicioCulturaEl arte de conversar con el texto

El arte de conversar con el texto

La lectura como un encuentro íntimo que despierta emociones y nos invita a dialogar con las ideas del autor y las nuestras

Entre la infinidad de conductas lectoras que enriquecen la entelequia y la psique del lector que haya escogido un texto literario para deleitarse, está la conversación, como producto de nuestra estructura cognitiva que es eminentemente narrativa. Es decir, siempre estamos listos para conversar, para contar, para entretenernos con la comunicación verbal, especialmente, o con la escucha, la lectura o la escritura, incluso, con los gestos que también nos cuentan lo que el cuerpo experimenta mientras se actúa a través de un comportamiento determinado, como, en este caso, el de leer y sentir que, en efecto, estoy conversando con el texto.

El lector que conversa con el libro mientras lee, se entiende que es porque está profundamente concentrado, motivado con la presencia intelectual y emotiva del escritor que emite una serie de ideas a través de la palabra escrita y bien organizada estilística y lingüísticamente expuesta en cada párrafo desde su concepción pragmática, narrativa, filosófica y/o poética, en la que el lector, al empoderarse de la lectura de esa historia ficcional, se imagina o cree, como en efecto así es, que está frente a la realidad de un alguien, de una otredad, el libro, que, con la alteridad que la marca el escritor, pero que, el lector, desde su condición muy personal, muy sentida estética y cognitivamente, sabe entrar en contacto unitivo y de comunión con el texto.

Desde esta circunstancia situacional, el lector puede entablar esa conversación, por supuesto, desde un diálogo, o más dicho,  desde una actitud monológica y fenomenológicamente pensante desde el más completo silencio que, por supuesto, cuando el lector se aparta de toda su realidad circundante que, por lo regular, siempre es de ruido, puede adentrarse silenciosamente en la esencia de ese conjunto de lenguaje ficcional, exquisito para él como lector que disfruta de todo el colorido creativo, imaginario, antropológico, cultural, sociológico y psicológico que contiene una obra literaria, bien sea desde la narrativa de una novela, de un cuento, de un relato, de un drama, de una comedia, de una leyenda, de un mito, de un poema, de una obra teatral, o desde la infinidad de ensayos literarios y humanísticos que enriquecen la espiritualidad intelectual y emocional del lector que, desde su mejor disfrute, conversa, reflexiona, cuestiona, duda, analiza, siempre en actitud pensante y de discernimiento dialógico, como un espacio, quizá mágico, exquisito para juzgar las ideas del autor, pero, especialmente, las del lector en su experiencia axiológico-estético-cognitiva para apreciar el ejercicio de su razonamiento como un espacio vital en el trayecto de su convivir diario y de conversación con el texto.

Así le sucede al lector y escritor Gabriel Zaid, por tomar un ejemplo de conducta dialógica y profundamente experiencial y estética con el texto, cuando lee por segunda vez la novela El Quijote de la Mancha:

Descubrí un Quijote y empecé a releerlo. Me acompañaba cuando peor me sentía. ¿Era un escape a través de sus aventuras? No exactamente. Era una especie de liberación, sí, pero que estaba en la manera de ver los episodios, más que en los episodios. Me identificaba con el narrador, no con el protagonista, y eso me liberaba de mis fracasos de protagonista. Me reía de la vida y de mí; y, en el segundo grado autoral, borraba pueblos, desfacía entuertos, me sentía libre y soberano. La novela era yo. (2012, p. 63)

Qué emocionalidad y reflexión filosófico-dialógica tan personal de este lector que asume una conducta de entrañamiento afectivo que, con el poder de su libertad lectora, puede opinar con toda la sonoridad, el temple y la autoridad intelectual que su condición humana le permite; la pasión y la persuasión lectoras dialogan y disciernen entre el lector y el texto que, en el campo de lo auténticamente dialógico, confluye la dimensión estética de una palabra que emerge firme, incluso contemplativa, para crear una opinión solvente, incluso solemne, dentro de un ambiente adecuado.

Referencias bibliográficas

Zaid, G. (2012). Leer. México, D.F.: Océano Travesía.

Dr. Galo Guerrero Jiménez
Dr. Galo Guerrero Jiménez
Galo Guerrero Jiménez es Profesor Emérito de la Universidad Técnica Particular de Loja, doctor en Lengua Española y en Filosofía, y autor de 52 libros. Destacado investigador en lectura y escritura, ha recibido múltiples condecoraciones académicas y culturales.
ARTICULOS RELACIONADOS

Noticias recientes

Noticias relevantes

Comentarios recientes