El tomate es uno de los alimentos más presentes en la cocina cotidiana. Lo encontramos en ensaladas, sopas, guisos, salsas y numerosas preparaciones tradicionales. Aunque gastronómicamente suele considerarse una hortaliza, desde el punto de vista botánico es un fruto.
Su popularidad no se debe únicamente a su versatilidad. El tomate está compuesto principalmente por agua y aporta nutrientes como potasio, además de vitaminas y compuestos como el licopeno, pigmento responsable de su característico color rojo y reconocido por sus propiedades antioxidantes.
Del cultivo a la cosecha
El tomate necesita condiciones adecuadas de temperatura, humedad, luminosidad y suelo para desarrollarse. En Ecuador, las fichas técnicas agrícolas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) señalan que su producción se desarrolla principalmente en climas cálido-templados, con temperaturas alrededor de los 23 a 26 grados centígrados. Prefiere suelos fértiles, con buen drenaje y disponibilidad adecuada de agua.
La planta presenta flores amarillas y produce frutos cuya forma, tamaño, color y consistencia dependen de la variedad o híbrido cultivado. Pueden ser redondos, achatados, alargados o pequeños, como sucede con los tomates tipo cherry.

El tiempo hasta la cosecha tampoco es idéntico para todos. Depende del material utilizado, las condiciones ambientales y el sistema de producción. Algunas variedades comienzan a cosecharse aproximadamente tres meses después del trasplante, mientras que los cultivos de crecimiento indeterminado pueden mantener su producción durante un período más prolongado.
En Ecuador, el tomate que comúnmente conocemos como tomate riñón o tomate de mesa constituye un cultivo agrícola que cuenta con seguimiento estadístico por parte del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Su producción se desarrolla tanto a campo abierto como bajo invernadero, sistema que permite controlar mejor algunas condiciones ambientales y prolongar el período productivo.
El tomate que encontramos en Ecuador
La diversidad disponible en el país es amplia y ha cambiado con el desarrollo de nuevos materiales agrícolas. Por eso es necesario distinguir entre tipos de tomate, variedades e híbridos comerciales.
Entre los nombres conocidos y comercializados en Ecuador se encuentran Fortuna, Chonto, Fortaleza, Pietro, Charleston, Titán y Sheila, además de los tomates tipo Cherry. No significa que sean actualmente los ocho más consumidos del país, pues no existe una estadística oficial reciente que permita establecer ese orden, pero sí forman parte de los materiales que han tenido presencia en la producción y comercialización ecuatorianas.
El Cherry se distingue fácilmente por sus pequeños frutos, generalmente agrupados en racimos. Existen diferentes variedades dentro de este tipo y su tamaño, dulzor y presentación lo han convertido en un ingrediente frecuente en ensaladas y preparaciones gastronómicas.
El Chonto se caracteriza generalmente por un fruto de tamaño medio y buena firmeza, cualidad importante para soportar la manipulación y el transporte.
Entre los híbridos registrados en las fichas agrícolas ecuatorianas se encuentra Charleston, un tomate riñón o de mesa de frutos firmes, adaptado a clima templado. Sus frutos pueden alcanzar aproximadamente entre 180 y 240 gramos y la cosecha puede iniciarse alrededor de tres meses después del trasplante.
Otros materiales como Fortuna, Fortaleza, Pietro, Titán y Sheila han sido utilizados comercialmente por sus diferencias en tamaño, firmeza, rendimiento y capacidad de adaptación al cultivo a campo abierto o bajo invernadero.
La elección de uno u otro no depende solamente de cuál resulte más atractivo para el consumidor. Para el agricultor entran en juego factores como el clima, la disponibilidad de agua, las características del suelo, la resistencia a determinadas enfermedades, el rendimiento esperado y las exigencias del mercado.
Un cultivo que también cuenta la historia del campo
Detrás del tomate que encontramos en mercados, supermercados y cocinas existe una cadena que comienza mucho antes de que el fruto llegue a nuestra mesa.
La preparación del terreno, selección de semillas, producción de plántulas, trasplante, riego, fertilización, tutorado, control de plagas y enfermedades, cosecha, clasificación y transporte forman parte de un proceso que requiere conocimiento y trabajo permanente.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería mantiene al tomate riñón como uno de los productos agrícolas sobre los que realiza seguimiento mediante sus boletines situacionales. Esto permite observar no solamente su producción, sino también su comportamiento dentro de la actividad agrícola ecuatoriana.
¿Y el tomate de árbol?
Aunque comparte parte de su nombre, el tomate de árbol no es simplemente otra variedad del tomate que utilizamos en ensaladas.
El tomate común y el tomate de árbol pertenecen a la familia de las solanáceas, pero corresponden a especies diferentes. El Ministerio de Agricultura y Ganadería, de hecho, mantiene estadísticas y boletines independientes para ambos cultivos.
El tomate de árbol tiene características propias de cultivo, sabor y utilización. En Ecuador es especialmente apreciado para la preparación de jugos, aunque también puede emplearse en postres, salsas y otras recetas.
Del campo al vaso: tomate, limón y apio
El tomate también puede disfrutarse como una bebida fresca y sencilla.
Para prepararla se necesitan dos tomates maduros, el jugo de medio limón, un pequeño tallo de apio, y una pizca de sal. Se licúan los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea y se sirve inmediatamente. Si se prefiere más fresca, se pueden agregar unos cubos de hielo.
El resultado es una bebida de sabor intenso, ligeramente ácido y con el aroma particular que aporta el apio.

Desde la semilla que selecciona el agricultor hasta el tomate que termina en una ensalada, una salsa o incluso en un vaso, existe todo un recorrido productivo que muchas veces pasa inadvertido. Conocer de dónde vienen nuestros alimentos también significa acercarnos al trabajo de quienes cultivan la tierra y comprender mejor la diversidad agrícola del Ecuador.
Nota de fuentes: La información técnica y productiva utilizada en este artículo fue contrastada con datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería del Ecuador (MAG), a través del Sistema de Información Pública Agropecuaria (SIPA), y con las fichas agrícolas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) correspondientes al tomate riñón o de mesa, tomate tipo Cherry, híbrido Charleston y tomate de árbol. Los nombres de otros materiales comerciales mencionados corresponden a variedades e híbridos que han sido reportados en la producción y comercialización ecuatoriana; su presencia puede variar según la zona, disponibilidad de semillas y condiciones de mercado.