Cada 22 de marzo, el mundo conmemora el Día Mundial del Agua 2025 con una mirada profunda hacia los glaciares, verdaderas torres de agua que regulan el equilibrio hídrico global. Bajo el liderazgo de la UNESCO y la Organización Meteorológica Mundial, las Naciones Unidas centran la atención en estos reservorios naturales de agua dulce, cuya conservación resulta vital para el presente y el futuro de la humanidad.
Los glaciares almacenan cerca del 70% del agua dulce del planeta y desempeñan un papel esencial en la regulación del clima, el suministro de agua potable, la producción agrícola, el funcionamiento de los ecosistemas y la prevención de desastres naturales. Sin embargo, su acelerado retroceso, provocado por el cambio climático, representa una amenaza creciente para la seguridad hídrica y, en consecuencia, para la estabilidad social y política en muchas regiones del mundo.
Este llamado global a la acción invita también a reflexionar sobre la relación que los seres humanos mantenemos con el agua. En este sentido, resurge con fuerza el mensaje del Dr. Masaru Emoto, investigador japonés que, a finales del siglo XX, exploró cómo las emociones humanas podían influir en la estructura molecular del agua. A través de experimentos fotográficos, Emoto mostró cómo palabras, pensamientos o intenciones positivas como “amor” o “gratitud” generaban patrones armoniosos en los cristales de agua congelada, mientras que emociones negativas los deformaban. Aunque sus resultados han sido cuestionados por parte de la comunidad científica, su propuesta ha calado hondo en la conciencia colectiva: el agua no es un recurso inerte, sino una forma de vida sensible al entorno.
“Las palabras son las vibraciones de la naturaleza.
Por lo tanto, las palabras hermosas crean una naturaleza hermosa.
Las palabras feas crean una naturaleza fea. Esta es la raíz del universo”.Masaru Emoto
Si aceptamos esta premisa, entonces debemos cuestionarnos: ¿Qué mensaje le estamos enviando al agua cuando contaminamos los ríos, aceleramos el deshielo de los glaciares o tratamos el agua como un simple producto de consumo? La celebración de este año, acompañada del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2025, propone no solo políticas de gestión sostenible y cooperación científica internacional, sino también una nueva ética del cuidado del agua, una que reconozca su dimensión vital, energética y simbólica.
En la sede de la UNESCO en París, donde se desarrolla el acto central de esta conmemoración, se entrelazan ciencia, conciencia y compromiso. Porque preservar los glaciares no significa únicamente conservar hielo: es proteger la memoria líquida del planeta, la que corre por nuestros cuerpos, nuestros campos y nuestras culturas.

Beber y almacenar agua con sabiduría: cinco prácticas ancestrales que sanan
En armonía con esta mirada integral, distintas tradiciones milenarias —como la cultura yóguica de la India— ofrecen prácticas cotidianas para relacionarse con el agua de forma más consciente y saludable. El maestro espiritual Sadhguru ha compartido una serie de recomendaciones que invitan a recuperar el respeto y la sensibilidad hacia el agua en nuestro día a día:
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- Almacena el agua con respeto y en recipientes adecuados
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- Utiliza vasijas de cobre, latón o aleaciones naturales, evitando el plástico.
- Lava el recipiente cada noche con tamarindo y cúrcuma, colócale una flor y enciende una lámpara junto a él como gesto de gratitud.
- Guarda el agua en un lugar limpio, ventilado y en calma.
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- Trata el agua con reverencia antes de beberla
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- Dedica un instante de agradecimiento consciente antes de cada sorbo.
- Reconoce que el agua construye tu cuerpo y tu vida.
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- Bebe con consciencia y de forma natural
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- Bebe con las manos, si es posible, o sostén el vaso con ambas manos.
- Toca el agua antes de beberla para crear un vínculo energético con ella.
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- Regula temperatura y cantidad con equilibrio
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- Evita el agua excesivamente fría. Lo ideal es entre 33°C y 41°C, similar a tu temperatura corporal.
- No tomes agua constantemente en pequeños sorbos. Bebe cuando tengas sed, y un poco más de lo necesario, para mantener el equilibrio sin forzar al cuerpo.
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- “Come agua” a través de frutas y verduras frescas
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- Integra alimentos con alto contenido hídrico, como frutas (80–90%) y verduras (más del 70%).
- Estos alimentos hidratan de forma natural y facilitan una digestión más saludable.
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El agua, reflejo de nuestra humanidad
Desde los glaciares que se derriten en las cumbres hasta el vaso de agua que colocamos en nuestra mesa, cada gota lleva consigo un mensaje, una energía, una historia. Proteger el agua es protegernos a nosotros mismos. Y quizás, como sugirió Emoto, tratarla con respeto, gratitud y amor sea una de las formas más poderosas de sanar el planeta —y también nuestra conciencia.