InicioAquí y ahora nosotras¿Padre y madre a la vez?

¿Padre y madre a la vez?

Mi casa está ubicada a una cuadra del Hospital Pediátrico “Baca Ortiz”, en la ciudad de Quito. El sector es bastante concurrido y comercial, como los es el de la Maternidad “Isidro Ayora”, a la que en los dos últimos años acudí con mucha frecuencia. He perdido la cuenta de las innumerables veces que vi a mujeres —que no superaban, creo, los 23 años de edad— arrimadas a un muro exterior de estas casas de salud, con un bebé en brazos y el rostro marcado por la ansiedad de quien espera algo que muy probablemente no sucederá: que el padre de la criatura llegue para cumplir la promesa de crianza, acompañamiento y pago de gastos referidos a la manutención de esa criatura.

Foto: https://www.chla.org/adolescent-and-young-adult-medicine/class-project/resources-students-and-parents
Foto: https://www.chla.org/adolescent-and-young-adult-medicine/class-project/resources-students-and-parents

En esta Mitad del Mundo, profundamente conservadora, la idea del matrimonio feliz con hijos forma todavía parte de las principales aspiraciones de la sociedad. La cruda verdad revela, más bien, panoramas infelices; por ejemplo, las estadísticas del INEC hablan de que la cifra de progenitores que abandonan a sus hijos es altísima: el 44 % de las madres del país son autónomas (solteras), lo que significa 7 de cada 10; es decir, dos millones de mujeres. Es plenamente posible afirmar que una elevada tasa de padres abortan el compromiso legal y moral de la paternidad, si consideramos que en el Ecuador el 70 % de los nacimientos se dan fuera de una unión conyugal; que el país ocupa el tercer lugar de embarazos adolescentes en Latinoamérica y el Caribe; y, que la maternidad en solitario y por elección se supeditada a las élites; por ende, su frecuencia es harto menor.

Foto: https://medium.com/@ahad.eliza09/when-a-father-becomes-a-stranger-f5874bd7bf07
Foto: https://medium.com/@ahad.eliza09/when-a-father-becomes-a-stranger-f5874bd7bf07

Las madres solas que sacan adelante a su familia están lejos de ser heroínas resilientes. Facturarles esa mirada resulta en la naturalización romántica e infame del paradigma que reza «Yo soy padre y madre a la vez», con el cual se erradica de raíz del ámbito del cuidado al (ir)responsable de que sus proyectos de vida se hayan truncado: el papá de sus hijos. De la lamentable afirmación se valen abogados y jueces misóginos cuando en los juicios de alimentos eximen a estos varones de sus deberes, en “razón” de que la demandante exhibe la destreza suficiente para batirse sola con todo.

Dos de esas madres autónomas fueron invitadas a entregar su testimonio en este espacio, Aquí y ahora, nosotras. La primera es la quiteña de 43 años y auxiliar de enfermería, Verónica Lucía Padilla Perea, quien trabaja en un hospital privado, al otro extremo de su domicilio, y cría —sin la presencia del padre— a su hijo neurodivergente de 12 años. Lo que sigue es lo que cuenta:

«Para mí realmente fue complicado económica, emocional y laboralmente, porque, de lo que yo me divorcié, se me vino todo el mundo al suelo: primero, no podía pagar el arriendo; segundo, a mi hijo a los cuatro años le diagnosticaron autismo; y, al año siguiente, TDAH. Se me complicó todo, porque no sabía de dónde sacar dinero. Me frustré mucho emocionalmente. El trabajo se me complicó, porque tenía que cambiar turnos y mis compañeros no me querían ayudar. Mi jefa llegó a un punto de decirme o es tu hijo o es el trabajo; entonces, en ese aspecto, se me hizo duro.

Verónica Lucía Padilla Perea. Foto cedida por la entrevistada.
Verónica Lucía Padilla Perea. Foto cedida por la entrevistada.

Luego, tuve que hacerme de tripas corazón y buscar otras fuentes de ingreso: empecé a vender postres y mercadería por catálogo. Los turnos del IESS que tenía para las terapias de mi hijo tuve que cambiarlas por consultas médicas particulares, para no pedir ayuda en el trabajo. Incluso acudí a psicólogo, porque estaba realmente hecho pedazos. No sabía cómo salir adelante con mi hijo, porque el autismo no es que sea así fácil, nomás. Es bastante complicado tener un hijo con autismo.

Con mi hijo somos muy apegados, siempre estoy para él y él está para mí. Él ha aprendido a ser independiente; de hecho, le toca, porque hay ocasiones en que yo no estoy. Le toca irse solo de la escuela a la casa y hacer lo que más pueda. Ya aprendió a cocinar. Uno como madre dice: «¡Ay, Dios mío! se va a quemar o va a pasar algo», pero no. He estado ahí, le he ayudado y enseñado para que él tenga mucho cuidado en lo que es el estar solo.

Mi mayor apoyo ha sido mi mami y mis hermanos. Sin ellos no creo que hubiera podido salir adelante. Más que todo mi mami es la que ha estado ahí, ahí, ahí, […] cuando he estado trabajando, pendiente de estar con mi hijo. A él no le ha faltado nada por parte de mi mami, de mis hermanos; o sea, en cariño, en enseñanza, ellos siempre han estado ahí».

La ausencia de las respuestas a las preguntas formuladas a la segunda invitada para este artículo afirma lo imposible que puede llegar a ser para las jefas de hogar tomarse un tiempo fuera del trabajo de cuidado y crianza de los hijos e invertirlo en una actividad extramaternal. Ello es lo que sucedió con esta mujer y madre ecuatoriana que se autopercibe como anarcofeminista, bruja y luchadora. Muy a su pesar, la carga (recarga y vuelta a cargar) familiar que lleva en su espalda le impidió entregar a tiempo el relato de su experiencia; y, con ello, esta cobra un matiz de pura y dura realidad aún más fuerte. Ello da paso a interrogantes sobre el impacto profundo que producen las parternidad ausentes.

Foto: https://www.scarymommy.com/dont-have-to-get-stuff-done-while-baby-sleeps?utm_medium=organic&utm_source=Pinterest
Foto: https://www.scarymommy.com/dont-have-to-get-stuff-done-while-baby-sleeps?utm_medium=organic&utm_source=Pinterest

El denominador común que prevalece en los abundantes insumos consumidos para escribir este texto radica en la necesidad vital y urgente que tienen estas madres de dormir de corrido ocho horas. El cansancio perpetuo de ellas pone de manifiesto la ausencia de políticas públicas que nieguen a los padres toda posibilidad de evasión de sus obligaciones acotadas a los cuidados y manutención de la progenie; al mismo tiempo que cumplan con la garantía del derecho de las madres al ocio, tiempo libre, disfrute y vida digna; consagrado en los artículos 66, 326 y 383 de la Constitución de la República del Ecuador.

Ilustración: Mario Alberti. DC Comics.
Ilustración: Mario Alberti. DC Comics.

Entonces, en este Día del Padre, el llamado es para que los progenitores del Ecuador, de Latinoamérica y del mundo se hagan cargo de sus hijos; y, a considerar que, mientras los cromos para el álbum del Mundial de Fútbol 2026 son caros, la vasectomía es gratuita.

Consume información adicional en:

1. Madres que crían solas a sus hijos. Ana Ponce Alegre
https://cdsa.aacademica.org/000-066/619.pdf
2. Consecuencias del padre ausente en los niños. Estefanía Esteban
https://www.guiainfantil.com/blog/familia/padres/consecuencias-del-padre-ausente-en-los-ninos/
3. Consecuencias de un padre ausente y cómo ser un padre presente.
Instituto Para Padres
https://www.youtube.com/watch?v=wAK9Mq0Cwlk

María Belén Moncayo
María Belén Moncayo
Mujer, escritora feminista, señora de las plantas, repostera de domingo y Reina en Malcriada Total Producciones
ARTICULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Noticias recientes

Noticias relevantes

Comentarios recientes