El enorme árbol de pechiche (Vitex gigantea) es uno de los más populares de la Zona Montuvia del Ecuador, no solo por su excelente e incorruptible madera, sino también por el delicioso dulce de pechiche, el postre más emblemático de la gastronomía montuvia, que se consume en todos los pueblos justamente en esta época de inicios de año.
Y así como en cada pueblo montuvio hay un historiador, así mismo hay en cada pueblo o caserío la matrona del dulce de pechiche. Todo el mundo descubre dónde vive por el intenso y agradable olor que despide la olla de pechiche en la candela, un aroma que llega hasta los confines del pueblo.

Este bello árbol, que puede medir más de 20 metros de altura, es originario de la franja comprendida entre Panamá y Perú. Pero yo creo que su centro de origen es el Ecuador, por la abundancia de árboles silvestres que existen en la zona de Loma Alta, provincia de Santa Elena, y en otras provincias del país.
El ingeniero y militar español Francisco Requena, en su célebre Descripción de Guayaquil de 1774, comenta sobre el árbol de pechiche:
“Es la madera que más resiste el tiempo, la corrupción y a sus cinco principales enemigos: los abejones, el comején, la polilla, la broma y la carcoma”.
Muchas casas antiguas de Guayaquil y del campo fueron construidas con madera de pechiche por ser dura y casi eterna. También se usaba mucho para la confección de bateas para lavar la ropa, canoas y otros utensilios.

Y los “antiguos” dicen que se han desenterrado ataúdes de pechiche de más de 80 años en perfecto estado, mientras que del muerto no queda ya ni la “rabadilla”.
Hace unos días, regresando del monte de Baba a Guayaquil, pasé por el pueblo de Jujan, donde mi querido amigo Santiago Medrano Olvera, promotor de la cultura montuvia de esa zona, me convidó al mejor dulce de pechiche de ese querido pueblo montuvio.
Y dice mi compadre Ausencio, del recinto Bodeguita:
“¡Ese dulce es lo que hay para el antojo de las embarazadas!”
Cc: Santiago Medrano Olvera