El cangrejo azulado de Puerto Rico (Cardisoma guanhumi), conocido como jueye, es uno de los cangrejos más grandes que habita en el Caribe y en gran parte del Atlántico. Vive en los manglares, pero puede hacer sus madrigueras a cientos de metros tierra adentro y se alimenta de hojas y flores de los árboles de mangle, llegando a pesar hasta 500 gramos.
En cambio, el cangrejo rojo de Ecuador (Ucides occidentalis) habita únicamente en los manglares del Pacífico, desde México hasta Ecuador y el norte de Perú, y su alimentación es igualmente de hojas y flores de los mangles, aunque a veces son carnívoros y comen pescados o animales muertos, pero nunca sale a tierra.

En Ecuador es una tradición las famosas “cangrejadas” de los fines de semana y abundan los restaurantes dedicados únicamente a los cangrejos, con numerosos platos como ensaladas, carapachos rellenos, arroz con cangrejo y “manos gordas”, pero principalmente se los come directamente con “tabla y martillo de madera”.
En Puerto Rico me llamó la atención los “criaderos de cangrejos o jueyes” y visité el más antiguo de todos: la “Yueyera Don Pablito”, con más de 60 años dedicada al engorde de los cangrejos azules y de propiedad de Don Orlando Nieves, quien sigue la tradición de su padre, Don Pablito. Allí, los cangrejos se crían en galpones de crecimiento y engorde y se los alimenta con maíz molido hasta que alcanzan su madurez para la venta, tanto en “atados de 12 cangrejos” como en carne por libra.

Esta especie tiene la particularidad de que solo posee una tenaza grande y gorda, mientras la otra es pequeña, y el plato más popular en Puerto Rico es el “arroz con jueyes”.

Tanto en Ecuador como en Puerto Rico existen tres meses de veda para proteger la especie.